Primero los niños y luego los mayores con alma de niños, dieron rienda suelta a la imaginación y con un par de tijeras, un par de trozos de fieltro y unos abalorios se fabricaron unos personalísimos broches a cual más chulo!
Gracias a la paciencia y dedicación de los organizadores, muchos de ellos los padres de los más pequeños, que no pararon de repartir tijeras, lápices y sabios consejos.
Aquí podrás ver algunas fotos de ese día




