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10, mayo
Desde luego la danza del vientre hizo las delicias de grandes y pequeños. Los niños se sentaron en primera fila, en el suelo, sin perder detalle de la vistosa actuación de las cuatro bailarinas, y los mayores tiraban fotos y pensaban, seguro, en lo bien que estaría poder moverse como ellas! Agitaban caderas y brazos con una mezcla de sensualidad y energía dignas de admiración.
Al final todas las niñas querían ser como ellas y salieron al escenario a intentarlo! Bravo por ellas y por las danzarinas!
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