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20, abril
Se apaga la luz, suena una música antigua y de una maleta que se abre, sale una bailarina vestida de rojo que no habla, pero ¡vaya, cómo se expresa!
Como una de esas bailarinas que giraban sin parar mientras sonaba la música de la "Caja de Música" que todas las niñas tenían hace años, la bailarina de carne y hueso reaccionaba ante los continuos cambios de ritmo: si la música era lenta, giraba lentamente... y se aburría, pero si leía en el periódico que caían bombas en Berlín... ¡el pelo se le ponía de punta y los ojos se le salían de las órbitas!
Lo mejor llegó cuando el público tuvo que arremangarse y colaborar en el espectáculo... y muy bien que lo hicieron los dos voluntarios!!





